• Luis Crespo

La MANTA TÉRMICA, en las carreras por montaña (y en la montaña en general)

Zapatillas último modelo, reloj gps, geles, barritas, buff, manguitos, mochila ligera, teléfono móvil, bastones de carbono, bidones, frontales, cortavientos, y un sinfín de material, para nuestros entrenamientos y carreras.


Materiales y toda clase de complementos para nuestra equipación, de todos los colores, tamaños, pesos y precios, que no suelen ser precisamente baratos, y sin embargo, exceptuando a unos pocos corredores, nunca suele encontrarse entre los practicantes de este deporte un elemento tan sencillo, ligero, barato, polivalente y que pueda velar tanto por nuestra seguridad allá donde nos encontremos como lo es la manta térmica.


Este pequeño objeto, que ocupa lo mismo que un teléfono móvil (o incluso menos) y que puede doblarse para reducir aún más su tamaño, puede salvarnos la vida en más de una ocasión.


A penas pesa 60 gramos y tiene unas dimensiones doblada de 12×8 cm, llegando hasta los 160x220cm desplegada, está formada por una fina película de plástico resistente con una cara aluminizada y otra dorada.


¿Cómo usar la manta térmica?


Los usos principales de la manta térmica se centran en los relacionados con la regulación de la temperatura corporal, tanto para que ésta suba o baje como vamos a ver a continuación de forma más detallada.


Aunque nos puede servir para resolver muchas más situaciones.

Para entrar en calor


Si lo que queremos es entrar en calor o no perder temperatura corporal, lo que debemos de hacer es colocar la manta de tal forma que, la parte plateada quede mirando hacia la persona, para que así, retenga el calor corporal, al igual que hacemos con el papel albal y la comida para que conserve el calor. De esta forma, la parte dorada va a quedar hacia el exterior, con el fin de que absorba el calor procedente de la radiación solar.


Colocaremos la manta en esta posición en situaciones tales como casos de hipotermia, accidentes, mientras esperamos un rescate, situaciones de frío o cuando nos encontremos en nieve, bien para uno mismo o para personas accidentadas.


Para bajar la temperatura


La otra forma de utilizar la manta, va a ser en la que la parte dorada queda hacia la persona y la parte plateada mira al exterior. De esta manera conseguimos que la radiaciones solares se reflejen y se transmita menos calor al interior.


Vamos a emplear esta forma en casos de fiebre, golpes de calor, insolaciones, cuando queramos protegernos del calor, etc.


Consejos


  • Llevar siempre una manta térmica como mínimo en nuestras salidas.


  • Si llevamos una pequeña vela y un mechero en la bolsa en la que viene, en situaciones de mucho frío o perdida de calor, podemos crear un “punto caliente” dentro de la manta.


  • Cuando no llevemos mochila ni riñoneras, podemos llevarla dentro de las mallas, manguitos de compresión, o incluso en la parte de la nuca dentro de un buff o cinta para el pelo.


  • En caso de tener que usarla, envolver el cuerpo entero a modo de saco de dormir, no poniéndola solamente por encima.


Otros usos


Es un elemento que puede ayudarnos en caso de tener que montar un vivac, bien sea como techo para resguardarnos, como para aislarnos del contacto directo con el suelo.

Podemos emplearlo como elemento reflectante en caso de tener que cruzar carreteras.

Nos sirve como elemento para indicar nuestra posición en un rescate.


Esperemos que la utilidad os sea de utilidad. Y, ya sabéis, no escatiméis en vuestra seguridad, más cuando una simple manta térmica tiene un precio que no suele superar los 4€ y puede aportarnos tanto en muchas situaciones. Pero sobretodo, no te olvides de llevarla siempre en la montaña.

© 2018 Luis Crespo

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